La música como parte
de las bellas artes siempre se ha correlacionado con las diferentes disciplinas
artísticas más predominantes en el mundo. La relación, el entendimiento,
disfrute y análisis de las diferentes disciplinas artísticas, cualquiera que estas
sean, llevarán al músico a una mayor sensibilidad para entender su posición en
la sociedad, su posición frente al arte, y así desarrollar una ética artística
y profesional y le ayudará a conceptualizar cada vez más su propia filosofía
artística. La ignorancia y el desconocimiento del entorno genera miedo, y este
usualmente mantiene a las personas lejos de la exploración de su propia
creatividad. El conocimiento, la voluntad y la práctica disminuyen ese miedo.
El conocimiento te mantiene en tierra firme, la voluntad te da las alas y la
práctica hace que lo desconocido se vuelva cada vez más familiar y menos
espantoso.
Esto nos lleva a
entender que la inspiración tiene innumerables fuentes. Los artistas y las
personas en general experimentan la inspiración en diferentes maneras y en
diferentes momentos. Ésta puede llenarte de innumerables sentimientos y
emociones. Puede llegar por algo que haya dicho alguien o por un fragmento de
una novela literaria. Ciertos tipos de ambiente, ánimos, actitudes y personas
son estimulantes para la creación y el descubrimiento, mientras que otros
ambientes son agotadores de la creatividad y distractores.
Entre más contacto
tenga el músico-artista con los diversos procesos creativos, cuales quiera que
estos sean, y entre más se experimente así mismo, tomará mucha más conciencia
de su propia creatividad e ingenio y tendrá mucha más noción de lo que puede
funcionar para su música y de lo que no. El empresario de la música de la misma
forma tiene la obligación de experimentar un ambiente creativo para discernir
sobre las creaciones que realmente valen la pena y las que no, de lo contrario
el negocio se torna en algo meramente frívolo y superficial. Esto recae en que
el empresario tiene que escuchar más que pensar, interrogarse más que tener
todas las respuestas y estar abierto a nuevas propuestas en vez de pensar que
todo lo tiene resuelto; al mismo tiempo el conocimiento cultural, las
habilidades y la experiencia tanto del artista como del empresario actúan como
un filtro y un facilitador para que el arte pueda permear en el ambiente.
El debate se
centraría en que si un artista, ya sea músico, pintor, escritor, actor, etc,
está obligado a nutrirse con las demás disciplinas artísticas. La respuesta
sería un rotundo sí. Y es que a partir
de esto podemos afirmar que el músico a lo largo de la historia, siempre ha
estado rodeado de artistas, tanto pintores, cineastas, escritores, actores,
etc., para tener contacto estrecho con las diversas formas de la creación. Esto
es elemental que un músico lo tome muy en cuenta. Después que el músico-artista
se alimenta del todo, empieza a crear su estilo y sonido propio, mientras tanto
va a seguir encuadrado en lo mismo.